Juego de Tronos en Roma con Giorgia Meloni

24/09/2022 16:03:00

Juego de Tronos en Roma con Giorgia Meloni Por Barbara Celis, en @ctxt_es

Juego de Tronos en Roma con Giorgia Meloni Por Barbara Celis, en ctxt_es

La líder de ultraderecha ha sabido apropiarse de la palabra libertad y, acabada la campaña, esa libertad es precisamente la que los italianos se juegan en las elecciones del domingo

23/09/2022 Matteo Salvini, Silvio Berlusconi y Giorgia Meloni, durante el último mitin electoral del pasado 22 de septiembre.teligente Apple Watch, tiene desde hoy en las tiendas un nuevo hermano mayor, mucho más fuerte, resistente y deportista que el Watch que conocíamos hasta ahora.El primero en hablar es Silvio Berlusconi.Ultraderechistas en el exterior, conservadores en casa No sorprende que Marco Marsilio coincida con Orsina.

Cuenta de TW de Giorgia Meloni A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto.Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público.El nuevo Apple Watch Ultra además de estar fabricado con titanio, aguanta altitudes, temperaturas y entornos extremos.Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT.Le presentan como “el estadista italiano más conocido y respetado en el mundo.Para los amantes de la música sigue siendo un misterio si la canción Georgia on my mind (Georgia en mis pensamientos) popularizada por Ray Charles está dedicada a una mujer o al estado de Georgia (USA).Entre sus nuevas funciones, destacan un GPS de doble frecuencia y alta precisión, la brújula, sus hasta 60 horas de batería en el modo ahorro de energía o el ordenador de buceo que permite inmersiones en profundidades de hasta 40 metros.La letra es ambigua, y quizás ese sea uno de los secretos de su éxito.Marsilio conoce a Meloni desde que coincidieron en el Frente de la Juventud, y desde entonces han seguido siempre juntos.

Yo habría agradecido que sonara en el mitin fin de campaña que el jueves dio Giorgia Meloni (el nombre se lee igual) en la Piazza del Popolo, en Roma.Lo cierto es que el segmento de los relojes inteligentes es un mercado en crecimiento desde hace tiempo, y Apple es el rey de las ventas.Habla como si fuera aún, a sus 85 años, el líder de la alianza y no el socio minoritario de una coalición a tracción de Hermanos de Italia.Al fin y al cabo, la lideresa del partido ultraderechista Fratelli d´Italia, que según las encuestas arrasará el domingo en las legislativas italianas, lleva toda la campaña intentando sonar un poquito ambigua, no vayamos a confundirla con una líder de extrema derecha, que es lo que siempre ha sido hasta que decidió presentarse a las elecciones en coalición con la ultraliberal Forza Italia de Berlusconi y la derechista Lega de Matteo Salvini.Ahora Giorgia y ellos representan, en lo que se refiere al marketing electoral, el centroderecha.Garmin Descent En este mercado, hay compañías que llevan tiempo trabajando los relojes inteligentes para deportistas más exigentes.Lo que viene a ser como decir que Giorgia es Angela Merkel y Salvini, Macron.Tarda dos segundos en añadir: “Viva Matteo y Viva la Liga.Chúpate esa.En concreto, el Garmin Descent Mk2S es un ordenador de buceo pero diseñado para ser útil como reloj deportivo fuera del agua.Italia es un país que nunca rindió cuentas con el fascismo como pasó en Alemania con el nazismo y, a diferencia de Alternativa por Alemania, de Le Pen en Francia y de Vox -el referente español de Hermanos de Italia-, nunca ha existido un cordón sanitario contra Giorgia Meloni y los suyos.

Yo sé que era mucho pedir que en los preliminares del evento, en vez de docenas de clásicos italianos, sonara un tema popularizado por un músico negro: los votantes de Giorgia, poco amantes de lo no italiano, y por supuesto del inmigrante, al que sólo hay que dejar entrar si tiene papeles y si no “que lo catapulten a Africa” –así me lo explicó una señora pro Meloni–, aspiran a devolverle al país “la dignidad y el protagonismo” y defienden por encima de todo “lo italiano”.Nadie sabe muy bien si eso es la pizza, la pasta o Lucio Dalla, como nadie sabe si defender “lo español” es defender el chorizo, los toros o la zarzuela, todos símbolos claros de que en política, a nivel global, estamos perdiendo el norte.Además aguanta hasta 7 días sin recargarse.No hay sondeos públicos desde hace dos semanas, pero las encuestas clandestinas circulan por los chats de los partidos y de los periodistas y son un secreto a voces.Pero esos adjetivos, “lo italiano, lo español, lo americano”, tienen un superpoder: encender el corazón de las masas nacionales –primera enseñanza de Mussolini– y, en Italia, que dejó atrás hace décadas su esplendor económico y social, que hoy tiene infraestructuras que se caen a pedazos, un paro juvenil que alcanza el 24%, una burocracia que impide cualquier desarrollo económico y una sensación de fracaso que impregna el sentir popular desde la crisis del 2010, defender ‘lo italiano’ ha prendido en el electorado.Meloni no defiende los derechos de las mujeres sino la familia tradicional, nada de cuotas de género o nada de aborto Georgia on my mind es un tema demasiado dulce y elegante para sonar en un mitin político concebido, pese a los socios de Giorgia Meloni, como coronación electoral de una dama curtida en un partido de corte patriarcal que, vaya ironía, puede ser la primera mujer en convertirse en primera ministra de Italia –para vergüenza de la izquierda italiana, que siempre ha sufrido de exceso de testosterona, como casi todo el país–.Un equipo muy completo que se vende desde 1.Ser mujer y líder de un partido neofascista se ajusta mucho mejor a una banda sonora tipo La Guerra de las Galaxias.Hace cuatro años Meloni llegó a poco más del 4 por ciento.Meloni es una persona responsable y lo entenderá", dice Giovanni Orsina.

Giorgia Meloni no defiende los derechos de las mujeres sino la familia tradicional –nada de dos papás o dos mamás, a multiplicarnos con parejas de señor y señora–, nada de cuotas de género o nada de aborto –en las dos regiones donde ya gobierna Fratelli d´Italia se han puesto todo tipo de trabas contra este derecho de las mujeres–.Garmin también es el Tactix 7 , que por el mismo precio que el anterior modelo ( 1.Ella repite, como repetía Mussolini, la palabra trabajo o trabajador cada dos frases.En lo económico no es ultraliberal como Berlusconi, pero anda bastante suelta y se opone a cualquier ayuda a los más vulnerables –el llamado reddito di cittadinanza , una ayuda a quienes no tienen nada, aprobada por el movimiento 5 Stelle hace dos años no gusta entre los defensores de Meloni, aunque solo sea por eso de que “el trabajo nos da la dignidad”, y ayudar al que no tiene debe ser que te la quita.Su diseño súper resistente, basado en estándares militares o su batería de 28 días de duración son otros de los puntos fuertes de este equipo con el que va a ser complicado perderse, pues además de llevar integrado varios sistemas GNSS, tiene una potente linterna para cuando cae la noche.Hoy ve ante sus ojos el sorpasso por la derecha de Meloni, que podría doblarle en número de votos, mientras su formación obtendría un resultado por debajo –y bastante– de lo que cosechó en las generales de 2018.Así que nada de Georgia on my mind, sino un hilo musical de corte épico, muy a lo Juego de Tronos , para recibir en Piazza del Popolo a Giorgia y sus socios de conveniencia el jueves.(En Italia las coaliciones oficiales multiplican sus votos respecto a los partidos que se presentan en solitario.Al igual que el Ultra de Apple, resiste condiciones de frío y calor extremos además de hasta 100 metros de profundidad bajo el agua."Cabrá esperarse algo sobre la inmigración ", añade el politólogo, con Matteo Salvini prometiendo volver a cerrar los puertos a los barcos de salvamento de las ONG y Meloni proponiendo centros de recepción para inmigrantes sin papeles, pero en el extranjero.

) “Yo he venido a ver a Giorgia.Uno reza: “Stop al canon de la Rai”, el impuesto que se paga para ver la tele pública.A Berlusconi le respeto y Salvini tiene mi apoyo porque aquí hay demasiados inmigrantes y él fue el primero en querer ponerlos a raya, pero yo estoy aquí para ver a Giorgia”.La versión de titanio parte de los 599 euros.Lo contaba un joven de 19 años que se definía “chico de barrio, hijo de obreros de izquierdas de toda la vida, harto de que Italia no cuente nada en el mundo”.Otra vez el orgullo patrio haciendo vibrar espinas dorsales.Su modelo 9 Peak es un reloj GPS con más durabilidad para las condiciones más exigentes.Es la parte de su discurso donde se encuentra más cómodo, cuando arremete contra los inmigrantes, en la retórica del “nosotros y ellos”, los pobres italianos y los que llegan a Lampedusa.Curioso que hubiera tanto joven entre el público –y mucho pensionista–, pero él y sus amigos lo explicaban así: “Queremos trabajo y Giorgia nos lo va a dar, igual que hacen en Suiza, trabajo según sales de la universidad”.En 2018, el presidente de la República se movió por mucho menos, vetando como ministro de Economía al economista anti-euro Paolo Savona.

Sin duda, Giorgia es buena publicista.Su precio es de 429 euros.Ya quisiéramos todos, italianos, españoles, griegos, franceses y hasta alemanes ser Suiza, esa utopía que se mece sobre un paraíso fiscal de apenas ocho millones de personas (en Italia son 60 millones).“Estoy listo para realizar todo esto”, promete.Pero el mundo real no es Suiza y pese a la frase “el trabajo es dignidad,” repetida varias veces por cada uno de los tres candidatos sobre el escenario de Piazza del Popolo, allí nadie explicó cómo se crean puestos de trabajo.Los militantes tampoco supieron explicarme cómo se produciría el milagro.Total, si ella gana la asistirá el espíritu santo, imagino."Es tiempo de patria", reza una enorme pancarta en el cierre de campaña de la derecha en Roma.

En tiempos de TikTok e Instagram, parece que ya no hay que explicar nada, las frases cortas y llamativas bastan, no vaya a ser que la gente tenga que pensar.Por ejemplo: “El Estado no produce riqueza.Los trabajadores sí”.“Gracias por esta plaza magnífica”, empieza ella.Con esa frase incalificable, Giorgia se lanzó a una diatriba sobre bajar los impuestos, ese mantra que desde siempre gana votos en cualquier esquina del planeta.Simpatizantes de Meloni durante el mitin en la Piazza del Popolo, en Roma.

| Fotografía de Barbara Celis Eso ya lo había dicho, orgulloso, Berlusconi, recibido al grito de “presidente”, padre de Trump, Bolsonaro, Ayuso y todos los populistas que han llegado al poder en las últimas dos décadas.Está cómoda.El empresario, perseguido judicialmente por corrupción, recordó sus hitos políticos de hace tres décadas –“fuimos los únicos que no metimos las manos en los bolsillos de los italianos”– en la apertura de un mitin al que sólo le faltó llegar en taca-taca.La izquierda ha sido incapaz de crear alianzas previas y lo cierto es que quienes no quieren votar a Meloni & company no saben qué hacer Ver al excavaliere en directo hoy es como entrar en un museo de cera y que te dé un infarto al descubrir que las estatuas hablan.No hay adjetivo posible para describir la aberración física perpetrada contra sí mismo del que fuera el hombre más poderoso de Italia durante décadas.Es un guion ensayado y esta vez ella se controla.Verle sobre ese escenario, sujetándose al atril con ambas manos, con la dentadura demasiado perfecta, la cara de velocidad fruto del exceso de cirugía estética y ese pelo de implante, dios mío… ¡ese pelo! Y además gritando: “Somos moderados, queremos construir la Italia del futuro, la Italia de la libertad”.

Uno no puede evitar preguntarse cuánto tardará Hollywood en filmar una película de terror con un Berlusconi-like de protagonista.Pero Giorgia no es tonta y sabe que ese señor que hoy es solo un fantasma de sí mismo –y que apenas arañará un 4% de los votos según las encuestas– le da esa garantía de moderación de la que él mismo alardeaba sobre el escenario.“Han dicho que damos miedo.Si eso da votos, y apoyo político en Bruselas, yo trago con lo que sea, calculó Meloni al convocarse las elecciones.Porque lo cierto es que entre los tres partidos principales de la llamada coalición de centro-derecha (en realidad son más) hay varias diferencias de programa, filias y fobias –empezando por la amistad que une a Berlusconi y Salvini con Putin–, pero en Italia, y sobre todo en la derecha en general, son pragmáticos: esos problemas ya se resolverán.Primero lo importante: ganar.“Nos teme quien quiere una Italia débil”.

La izquierda en cambio, con una decena de candidatos, ha sido incapaz de crear alianzas previas –lo que les penalizará en las urnas– y lo cierto es que quienes no quieren votar a Meloni & company no saben qué hacer porque, efectivamente, y como bien sabe la propia candidata de ultraderecha, la gente tiene la sensación de que sus políticos viven agarrados al poder y no han hecho nada por ellos en una década.“Ese es el drama del votante de izquierdas.Es imposible no ir a votar sin taparse la nariz y, por eso, muchos ni siquiera votarán”, me decía este verano Enrica Fiocca, una profesora de Bologna, bastión de la izquierda tradicional, hastiada con la inacción de los últimos gobiernos de izquierda o técnicos.Es lo que los suyos quieren oír.Italia, que siempre ha sido uno de los laboratorios políticos del mundo, puede conseguir que Giorgia domine, por unos años, nuestros pensamientos Lo de taparse la nariz para votar a la izquierda lo sabe bien Meloni, y en su discurso no faltó una alusión directa.“La izquierda teme perder las riendas del poder, pero los italianos lo han entendido.

Por eso les dicen que Meloni da miedo.Algunos han venido desde otras ciudades.¿Os doy miedo? (sonrisa).Con esa idea invitan a sus votantes a votarles a ellos.‘Taparos la nariz y votarnos porque Meloni da miedo’.“Estamos contentos porque muchos jóvenes empujados por el auge nacional se están acercando.¡Nos temen! Pero nosotros somos un cambio de paradigma”.

Esa idea del cambio es quizás la clave que podría darle la llave del gobierno.Y se palpaba entre los asistentes al mitin.Pero para Moroni hay que ir un paso más allá.Todas las personas entrevistadas decían más o menos lo mismo.¿Qué esperas que pase si gana ella? “Un cambio”.¿Qué tipo de cambio? “El que sea, Italia no puede seguir así”.Estamos muy vinculados a nuestros valores, la tutela de la nación y de los italianos, sin diktat desde el exterior.

El hastío como motor político, una vez más, como si la historia no hubiera ocurrido.En cuanto a Salvini, un personaje chaquetero que bien podría ser ese mismo político agarrado al poder del que hablaba Meloni con desprecio, aún tiene sus fans.Lo demostraron los vítores cuando apareció sobre el escenario, a pesar de que atraviesa horas bajas, desgastado por haber formado parte del gobierno Draghi, y hoy a la espera de juicio por haber impedido el desembarco de inmigrantes llegados a las costas italianas en el ‘Open Arms’.Dentro de nuestro partido no hay espacio para la nostalgia.El que fuera ministro de Interior durante el primer gobierno de Conte también aspira a la presidencia del Consejo de Ministros, pero lo tiene bastante crudo, al menos visto el efecto Giorgia en Roma: la plaza no tembló con su discurso como lo hizo con el de ella.Y eso es capital de cara a las negociaciones poselectorales (las encuestas le dan a Meloni el doble de votos que a él).

Salvini repitió su batería de frases cortas.No nos reconocemos en el antifascismo que etiqueta cualquier forma de contestación al pensamiento de izquierda como fascista”.Se digieren con facilidad y funcionan en las urnas: “Queremos proteger a Italia y a los italianos.Queremos proteger el trabajo.No a las drogas.Más bien lo contrario.No al canon Rai (el impuesto que se paga por la televisión pública).

Trabajar es premiar el esfuerzo”.Sin duda, no hay que hacer grandes esfuerzos intelectuales para estar de acuerdo con muchas de estas frases, y ese es el peligro de esta coalición, como ya lo fue, por ejemplo, Trump en Estados Unidos: si los titulares te parecen razonables y no hace falta pensar mucho –¿quién no quiere que protejan su trabajo, aunque nadie entienda muy bien qué significa?–, ¿por qué no le voy a votar si hasta ahora mi vida no ha mejorado? Meloni es admiradora de Orbán, euroescéptica convencida, cristiana acérrima y muy cercana a grupos ultraconservadores como Comunión y Liberación Pese a los esfuerzos por parecer civilizados y educados –Meloni llegó a amonestar al público cuando empezaron a abuchear a sus adversarios políticos–, lo cierto es que su tono violento contra esos mismos adversarios y el fervor que provoca en el público cuando dice cosas como “estamos en una cruzada contra nuestros enemigos” a mí me inquieta un pelín.El padre de Benedetta durante años perteneció al sindicato de izquierdas de la CGIL, luego en 2018 se pasó a la Liga y ahora votará siguiendo el ejemplo de su hija, quien se afilió a Hermanos de Italia con 16 años.Al escuchar frases como “restableceremos la libertad y el orgullo italiano.Con nosotros en el gobierno Italia volverá a maravillar al mundo”, uno no puede dejar de preguntarse de qué narices están hablando.Esa ambigüedad, que obviamente dejará paso a propuestas concretas, como ya ha ocurrido en Las Marcas, donde abortar se ha convertido en un suplicio, asusta, sobre todo si se piensa en su historial.Siempre me ha parecido empalagosa la retórica de la globalización, que nos obliga a renegar de lo que somos”.

Giorgia Meloni es admiradora expresa del húngaro Orbán, euroescéptica convencida, cristiana acérrima y muy cercana a grupos ultraconservadores como Comunión y Liberación o la derecha evangélica estadounidense.Difundió noticias falsas sobre la covid durante la pandemia y encima tampoco parece tener muy claras las matemáticas de un país con un déficit disparatado, algo sobre lo que alertan los candidatos de izquierda.Pero ha sabido apropiarse, como toda la ultraderecha europea y trasatlántica, de la palabra libertad y, acabada la campaña, esa libertad es precisamente la que los italianos se juegan en las elecciones del domingo.Paone Es el sentimiento mayoritario de esta plaza a la que Meloni promete un Gobierno estable, para cinco años, “le guste o no a la izquierda”, el Gobierno de una “Italia seria, fuerte y respetada a nivel internacional”.Italia, que siempre ha sido uno de los laboratorios políticos del mundo, puede, desgraciadamente, conseguir que Giorgia domine, por unos años, nuestros pensamientos.Y su sonido no sonará ni dulce ni elegante como la canción de Ray Charles.

Para los amantes de la música sigue siendo un misterio si la canción Georgia on my mind (Georgia en mis pensamientos) popularizada por Ray Charles está dedicada a una mujer o al estado de Georgia (USA).Mostrarse unidos la competencia era también interna.La letra es ambigua, y quizás ese sea uno de los secretos de su éxito.Yo habría agradecido....

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ctxt_es La izquierda española usa la palabra libertad y ya no mas las palabras derechos y justicia .Ahora también se usa el termino iliberal como si el liberalismo fuese la meta a ser alcanzada.

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Giorgia Meloni, el producto de la antipolítica italianaPara comprender cómo la líder de extrema derecha ha llegado hasta aquí no hay que indagar en la política, sino en el alma y la índole del ciudadano, siempre cosidos con aristas demasiado frágiles. JulioOcampo1981 Miedito eh, sinvergüenzas JulioOcampo1981 Mis mejores deseos a Meloni. Ojalá los italianos tengan el sentido común que a los españoles nos falta. JulioOcampo1981 Por fin, fuerza Giorgia!