Juanita Acosta, la nieta de Midita

Hoy se consagra en Madrid con su obra teatral 'El Perdón', un homenaje al hombre bello que fue su padre, a quien le desbarataron a tiros su cara dionisíaca

Opinión, Alberto Acosta

24/01/2022 10:14:00 a. m.

Hoy se consagra en Madrid con su obra teatral ' El Perdón ', un homenaje al hombre bello que fue su padre, a quien le desbarataron a tiros su cara dionisíaca. Columna de Opinión por ElJodario

Hoy se consagra en Madrid con su obra teatral ' El Perdón ', un homenaje al hombre bello que fue su padre, a quien le desbarataron a tiros su cara dionisíaca

Cuando por las calles de Tuluá se paseaban los personajes de mis novelas, Midita de Acosta era el eje de atención de mi infancia. Ella era esposa de don Alberto Acosta, un paisa rubicundo, que había llegado a criar ganado y sembrar plátanos en medio de la oleada de antioqueños que desde la década del 30 se fueron afincando en el norte del Valle. No debió haberle ido bien porque lo hizo en esta tierra de pie de monte desde donde hoy pergeño mis crónicas, según reza en el certificado de tradición que tengo en las manos. Pero eso no incomodó a Midita Salazar, y ella con el vigor de las madres antioqueñas, en toda la esquina de los Salesianos, montó un almacencito para ayudar a sostener el hogar. Fue desde allí donde ella vio al Cóndor Lozano, desde el andén de enfrente, atajando la turbamulta el 9 de abril con un taco de dinamita en la mano y un pucho en la otra. Mantuvo su negocito hasta que sus hijos crecieron y se la llevaron de Tuluá. No empacó sino los recuerdos pero dejaba un mito viviente en mi pueblo. En ese pequeño almacén vendía toda clase de ropas para hombre y para mujer y era tan hábil para convencer al cliente que a más de uno les vendió un par de zapatos izquierdos y le aseguró que el problema no era del calzado sino de los juanetes. A otros les trajo agua de Lourdes así fuera del rio Tuluá y la empaquetara en vírgenes diminutas a las que le hacía un huequito para meterles con un inyector el agua milagrosa.

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