Tensión en el Báltico: ¿Es posible que se desate una guerra entre Rusia y Ucrania?

Tensión en el Báltico: ¿Es posible que se desate una guerra entre Rusia y Ucrania?

25/01/2022 01:20:00 p.m.

Tensión en el Báltico: ¿Es posible que se desate una guerra entre Rusia y Ucrania?

Suenan tambores en las puertas de Europa. Una guía para entender la escalada de beligerancia que paraliza al mundo.

Actualizado al 25/01/2022 6:01Como si fueran dos carriles paralelos, por un lado se acelera el despliegue armamentístico en el Báltico y crecen las chances de beligerancia entre Rusia y Ucrania. Por el otro, las gestiones de altísimo vuelo diplomático intentan detener la escalada. El mundo, mientras tanto, asiste impávido a un suceso inesperado para la gran mayoría: la posibilidad concreta de una guerra entre potencias. Ya no se trata sólo de la ex república soviética y el país imperial de Vladimir Putin, sino de un tablero más delicado en donde aparecen los Estados Unidos como cabeza de la Alianza del Atlántico Norte.

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Vamos no vendan fruta podrida los yanquis arman estos kilombos a proposito

Mundo Actualizado al 25/01/2022 6:01 Como si fueran dos carriles paralelos, por un lado se acelera el despliegue armamentístico en el Báltico y crecen las chances de beligerancia entre Rusia y Ucrania. Por el otro, las gestiones de altísimo vuelo diplomático intentan detener la escalada. El mundo, mientras tanto, asiste impávido a un suceso inesperado para la gran mayoría: la posibilidad concreta de una guerra entre potencias. Ya no se trata sólo de la ex república soviética y el país imperial de Vladimir Putin, sino de un tablero más delicado en donde aparecen los Estados Unidos como cabeza de la Alianza del Atlántico Norte. Al cierre de este informe especial de Clarín , los aliados de la OTAN tenían a sus fuerzas en “estado de alerta”. Habían enviado buques y aviones de combate adicionales hacia el este de Europa. Washington debatía con sus socios europeos los próximos pasos. Pero, ¿cuáles son las claves del conflicto que paraliza a occidente? ¿Qué es lo que se puede esperar? Esta guía desarrollada por la sección Mundo y el equipo de especiales de Clarín intenta despejar dudas y temores. En las últimas semanas, la diplomacia internacional se ha concentrado en tratar de destrabar un conflicto que amenaza con escalar en el este de Europa. Estados Unidos y la Unión Europea temen que Rusia esté planeando una invasión a Ucrania. La semana pasada, Washington y sus aliados advirtieron a Moscú que sufrirá graves consecuencias si “uno solo” de las decenas de miles de soldados rusos concentrados en la frontera incursiona en Ucrania. Ucrania firmó con la Unión Europea un acuerdo de asociación y comercial en 2013. Rusia maniobró para tumbar al gobierno ucraniano y colocó en Kiev a un aliado de Moscú, que abandonó el acuerdo con los europeos. Eso provocó una revuelta (el Euromaidan) que tumbó al presidente Viktor Yanukovich, que tuvo que huir a Rusia. A partir de ahí Ucrania tuvo gobiernos proeuropeos enfrentados a Moscú. El presidente ruso Vladimir Putin reaccionó tomando por la fuerza la provincia ucraniana de Crimea en 2014 y provocando una revuelta armada en el Donbass, la región minera del sureste ucraniano, donde algo más de la población habla ruso, no ucranio. La situación se enquistó. El Donbass sigue en manos de los separatistas, que cuentan con apoyo ruso en hombres y armas. También Crimea está en manos rusas. Desde entonces Ucrania ha reforzado sus Fuerzas Armadas y ha intentado acercarse a la Unión Europea y a la OTAN. Las puertas de la Unión Europea las tiene cerradas y así seguirán durante décadas. Las de la OTAN se entreabrieron en 2008 cuando el entonces presidente estadounidense George W. Bush les prometió la entrada. Nada se movió pero Rusia considera que una Ucrania en la OTAN es una amenaza para Moscú. Algunos analistas creen que lo que Putin ve como una amenaza es que países que fueron parte de la Unión Soviética se vayan convirtiendo en democracias. Rusia niega que quiera invadir Ucrania pero exige que la OTAN tome medidas que la OTAN considera inaceptables. Una es que renuncie para siempre a adherir a países como Ucrania, Georgia, Moldavia, Armenia y Azerbaiyán. También pide que la OTAN retire tropas y material militar de los países que adhirió a partir de 1997. Es decir, de Polonia, República Checa, Eslovaquia, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Bulgaria, Montenegro, Croacia, Albania… algo que la OTAN no hará porque sería como abandonar a Estados miembros de la organización. La Organización del Tratado del Atlántico Norte se creó en 1950 por el miedo de los países de Europa occidental, debilitados militar y económicamente tras la Segunda Guerra Mundial, a la potencia militar de una Unión Soviética que en su lucha contra los nazis había llegado a Berlín. Y no se había ido. La OTAN tiene ahora 30 miembros. Es una alianza defensiva cuya base se sustenta en la idea de que un ataque contra uno de sus miembros es un ataque contra todos ellos y todos deben defender al atacado. La OTAN no tiene tropas ni medios militares propios, sino los que sus Estados miembros ponen a su disposición. Además de la defensa del flanco oriental europeo, en los últimos años ha tenido actividades como la estabilización de los Balcanes, misiones contra la piratería en la costa de Somalia o incluso vigilancia del Mediterráneo contra los traficantes de personas. La Alianza Atlántica prometió en 2008 a Ucrania que algún día se podría integrar. Esa promesa no se cumple ni tiene visos de cumplirse porque la OTAN no tiene ninguna ambición de adherir a un país en conflicto. Rusia no quiere que Ucrania se una a la OTAN porque ese día, como ocurrió con las pequeñas repúblicas bálticas, enanos militares, perdería gran parte de su influencia en Ucrania. Moscú sigue viendo a ese país como parte de su esfera de influencia como en los años de la Guerra Fría. Las capitales occidentales ofrecen negociar pero en la práctica aceptarían únicamente discutir con Rusia los despliegues de armas en la región. La OTAN, como la Unión Europea, asegura que cualquier país es soberano para decidir cuáles son las alianzas políticas, económicas o militares a las que quiere adherirse. Y que Rusia debería preguntarse por qué sus vecinos miran más a Bruselas que a Moscú y por qué temen de Rusia únicamente ataques militares, cibernéticos o intentos ilegales de influir en sus procesos electorales. Ucrania, Washington y Bruselas denuncian que Rusia ha acumulado más de 100.000 soldados (con carros de combate, drones militares, helicópteros, piezas de artillería, medios de guerra electrónica y demás parafernalia militar) a pocas decenas de kilómetros de la frontera ucraniana. Esta semana ha enviado varias decenas de miles más a Bielorrusia, donde hasta el 20 de febrero estarán oficialmente realizando maniobras en las regiones del sur, fronterizas con Ucrania. La OTAN cree que Rusia puede duplicar esos números en pocos días y que un ataque sería inminente en cuanto Putin diera la orden. Rusia dice que no tiene que dar explicaciones a nadie por movimientos de tropas dentro de sus fronteras, aunque los tratados que firmó como miembro de la OSCE sí obligan a informar a los demás miembros (toda Europa y todos sus vecinos). Las Fuerzas Armadas ucranianas no resistirían un ataque convencional ruso (siempre se deja fuera de la ecuación el uso del arsenal nuclear ruso) aunque en los últimos años han mejorado en armamento y en formación de sus tropas. La Ucrania de hoy resistiría mejor un ataque que la Ucrania de 2014, pero sería insuficiente contra la maquinaria militar rusa. Parte del nuevo armamento le ha llegado de países como Suecia, Polonia o las Repúblicas Bálticas, además de Estados Unidos. Bielorrusia es una estrecha aliada de Rusia. Pero el resto de la región teme un ataque que algunos países consideran inevitable porque creen que Putin ha ido demasiado lejos y no obtendrá lo que pide a la OTAN. Suecia fue el más ruidoso anunciando sus movimientos de tropas y material hacia la isla de Gotland, en el Báltico. Pero otros, como Finlandia o Dinamarca, han puesto en alerta sobre todo a su Fuerza Aérea. La OTAN tiene bases permanentes en Lituania, Polonia y Rumanía, pero apenas cuenta con entre 1.000 y 2.000 hombres y tienen poco material pesado. Nadie teme que en caso de conflicto Rusia fuera más allá de Ucrania, que al no ser miembro de la OTAN podría recibir más armamento pero no un apoyo militar abierto por parte de los países de la OTAN y la Unión Europea. Descartando inmiscuirse en un conflicto militar abierto con Rusia, que nadie quiere ni busca, las opciones se centran en que Rusia piense que el dolor que le podrían infligir con sanciones económicas no amerita atacar a Ucrania. La Unión Europea ya tiene un régimen de sanciones contra Rusia, que fuentes diplomáticas europeas consideran que se reforzaría “de forma masiva”. Entre otras opciones se estudia sacar a Rusia de Swift, el sistema de transacción financieras internacionales. Sería como cortar a su banca del resto del mundo. También habría sanciones económicas y comerciales. TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA